El walky talky

Aprender a escuchar es imprescindible para saber hablar

 

Crear espacios entre la conversación y dejar hablar al otro para ESCUCHAR es imprescindible en un diálogo y convivencia.

 

Si no apretamos el botón de «corto y cambio» la conversación no fluye y no se escucha nada.

 

Nuestros egos viven deseosos de dar explicaciones a todo y a todos para defender nuestras posturas y poder conectarse con ese «tengo yo razón». Parece que se nos va la vida en ello cada vez que escuchamos algo con lo que no estamos de acuerdo. Mejor nos iría escuchar y profundizar dentro de nosotros por qué eso nos irrita tanto.

¿Qué consigo con empeñarme en defender una idea que en el mejor de los casos no tendrá la más mínima importancia?

 

Prueba a crear espacios entre las circunstancias. Para un poco antes de saltar y espera, que quizás te sorprenda cómo la persona que «agrede» se da cuenta solita de que ese no es buen camino, y modifica su error.

 

Prueba a escuchar más y hablar menos. Saber escuchar es un arte que hay que enseñar a los niños. Pero si estamos hablando de escucha, no se lo quieras meter a base de hablar y hablar, sino a base de hacerlo tú mismo y escucharlos a ellos y los demás.

Un ejemplo vale más que mil palabras.

 

Dejar que una persona se exprese sabiendo que la otra está ahí simplemente escuchando atentamente sin que sea interrumpida, y, sobre todo, teniendo la confianza de que está siendo escuchada sin ser juzgada, es ya terapéutico de por sí. Es saber que puedes expresar tus emociones con tiempo, respeto y haciendo «corto y cambio» cuando lo hayas sacado todo conforme a tus necesidades.

 

Estar siempre viendo los defectos de los demás atasca los procesos nuestros y de ellos. La clave está en dejar un espacio entre las cosas que van surgiendo y saber sacar más las virtudes que ayuden a disipar todo eso que pensamos deben mejorar.

Por cierto, corto yo, y cambio, a otra herramienta, que hay que dar ejemplo, je, je.

 

Ejercicio práctico:

Un padre e hijo; una pareja; unos amigos; quien sea que quiera armonizar y hablar una situación entre dos personas.  Cogen unos walky talky. Se retiran sin que se puedan ver. Se expresan emociones. Pueden hablar de cualquier problema que tengan; sobre algo que les cueste expresar cara a cara, bien porque discutan, bien porque cuesten las palabras. Tienen que cortar y escuchar… Magnífico ejercicio para tener que expresar, cortar, y escuchar.

 

Luis Caminero López de Lerma.

Texto del libro Relajacionándonos, tus herramientas para cuerpo, mente y corazón, donde puedes encontrar muchos más ejercicios de relajación, gimnasia emocional, inteligencia corporal y crecimiento interior. 

 

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Comentarios: 3
  • #1

    María Elvira. (viernes, 31 enero 2020 20:27)

    ¡Cuánto cuesta a menudo, tener la paciencia y la empatía para escuchar al/a otr@! Y en verdad que se aprende mucho haciéndolo!
    ¡Gracias como siempre, Luis!

  • #2

    Davinia (viernes, 31 enero 2020 21:10)

    ¡Qué importante y cuánto se nos olvida! Gracias por recordarlo, lo pondré en práctica. Corto y cambio��

  • #3

    Mari Carmen García (sábado, 01 febrero 2020 20:07)

    Qué buena lección, cuanto aprendemos de todas clases incluidas las de por teléfono. Ahora nos queda practicarlo

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